domingo, 31 de agosto de 2014

La otra cara de Tiéntame. Capítulo 12.

Bueno querid@s lector@s, ¡llegó el último relato! Sí, hoy acaba La otra cara de Tiéntame. Termina agosto y con ello la etapa del primer libro, desde mañana empiezo con la promoción del segundo: Poséeme. ¿Qué deciros? Muchísimas gracias por la acogida que han tenido los relatos, vuestras visitas diarias y vuestro apoyo. 


Nunca podré agradeceros tanto, ya que sé que la espera ha sido demasiado larga. 

¡Gracias! 

*Recordatorio: La otra cara de Tiéntame son mini relatos en los que de modo ampliado y con todos los detalles podéis encontrar en La chica de servicio, I. Tiéntame. El primer libro oficial de la trilogía. 
En estos capítulos cortos habrán partes recortadas o escenas omitidas por lo que comento arriba: Es un aperitivo de lo que encontrareis en la apasionante historia de Matt y Gisele. 
A diferencia de Tiéntame, aquí podremos leer los momentos más relevantes de la primera parte de la trilogía, pero narrado desde la perspectiva del protagonista masculino: Matt Campbell. 


Esto es La otra cara de Tiéntame. 

¡A por el doce y último!



12.

La presento ante mi familia, no todos la reciben bien, Roxanne está en medio, pero ya nada me detiene. Quiero que deje de ser la chica de servicio, merece tener su lugar. Y en el desfile de mi hermana, todo se va a la mierda.
Gisele desaparece, no la encuentro e irrumpo en la sala donde Roxanne y Alicia están encerradas con otras muchas. Hasta aquí ha llegado su intromisión, ya me he peleado con Scott por mi relación con Gisele y lo haré con todo aquel que se interponga. Hoy más que nunca dudo de la paternidad… Ella está de tres meses, fue más de una vez. No hay dudas.
Furioso, encaro a mi hermana y a la víbora de Alicia.
—Más os vale que Gisele no se haya ido, ¡¿entendéis?! —Todas las presentes se arrinconan asustadas, pero a mí ya no me importa nada—. Roxanne te lo advertí, te he dicho lo importante que es Gisele en mi vida, pero parece que no lo quieres entender, ¡la amo! Soy capaz de cualquier cosa por mantenerla a mi lado, ¡entiéndelo de una puta vez!
Entonces miro a esa otra…
—Y tú, Alicia, deja de creerte alguien en mi vida, eres el error más grande que he cometido, eres una perra que se tira a mi amigo y encima pretende hacerse la santa, ¡déjame en paz! Y no te atrevas a acercarte a Gisele, por tú bien espero que lo entiendas. —Mi hermana se adelanta desafiante—. Será mi mujer, Roxanne, no olvides estas palabras.
Plasmo mi puño… Busco y rebusco como un loco por cada espacio de la estancia, me he enterado por la doctora que se hizo una prueba de embarazo y fue negativa… Más cólera, yo querría que fuera real, positiva, me da igual si es pronto. Matrimonio…
Después de mucho buscar la encuentro en el garaje, alguien ha marcado su hermosa y blanca mejilla, que ahora está teñida de rojo.
—¿Qué tienes ahí? —Giro su rostro, todo me tiembla por la contención—. Gisele, ¿quién demonios te ha hecho esto?
—No es nada —susurra—, déjalo estar.
Me toco el cabello, enloqueciendo. ¿¡Qué demonios!? Me ve el puño.
—¿Qué tienes? —pregunta buscando mi mirada—. ¿Por qué sangras?
—Gisele, te he hecho una pregunta: ¿quién se ha atrevido a tocarte? —Soy agrio, como en nuestro comienzo—. ¿Alicia? ¿Roxanne?
Calla.
—Gisele, habla de una maldita vez. Si alguien te hace daño, no tengo paciencia. ¡Habla!
—Matt —implora y la amparo con impaciencia, sé que protege a alguien, pero me molesta muchísimo. Soy capaz de todo, aunque suponga una lucha con mi propia hermana—. Estoy bien… lo prometo.
—Gisele, cuéntame qué te ha pasado.
—¡No quiero y déjalo ya!
—Dímelo o nos vamos ahora mismo.
Las dudas sobre la paternidad nos siguen rodeando pese a mis sospechas. Los problemas con nuestras familias, todo se complica y no puedo más. Amo a Gisele Stone y es hora de poner las cartas sobre la mesa, quiero que sea Gisele Campbell.
—Pero, Matt…
—¡Nos vamos!

Reunión sobre un nuevo reportaje, pelea. Enfrentamiento con Diego, duro, donde casi terminamos muy mal. Gisele me pide una vez más que respete su trabajo… A gritos, lastimándome el puño y al ver su decepción, acepto.
Pero los problemas no cesan: Alicia en el hospital con un supuesto principio de aborto. Los padres de Gisele están aquí llamados por Scott… Me prohíben verla y, loco, me cuelo por la ventana de su cuarto, con planes de irnos a vivir juntos como ha accedido mientras le imploraba en nuestro refugio.
—Gisele —susurro impaciente—, necesitaba tocarte.
—Yo también. —En segundos, estamos fundidos uno en el otro—. Matt... mis padres están aquí… pero no pares.
Finalmente, a petición de su padre llega su ex novio. Terminando de matarme… Mi cabeza se llena de imágenes de Gisele y él juntos… Porque ella me lo ha ocultado. Confundido y temeroso de un posible final por las influencias externas sobre nosotros, me la llevo a un hotel, furioso después de que Michel Stone, su padre, la haya encerrado por segunda vez, tras pillarnos juntos, como a una niña pequeña.
Quieren separarnos y con el apoyo de mis padres y hermano Eric, me propongo hacer lo que quiero, y no es otra cosa que la firme voluntad de atar a Gisele a mi lado de por vida.

Lunes, martes y hoy miércoles. No la he tocado, tampoco le he entregado el anillo. La inseguridad se apoderó de mí y lo devolví al día siguiente. Pero hoy, más animado, tras dejarla dormida en la cama y contemplarla con una sonrisa, al salir de trabajar le he comprado uno nuevo. Más tipo “Gisele Stone”, futura señora Campbell. Es caro, elegante y más fino que el anterior…
Voy de regreso al hotel en un taxi, quizá debería de sentirme culpable, pero no es el caso. Acabo de golpear a su padre, su hermano me ha destrozado el coche…, pero ya no hay rabia en mí, Michael Stone me ha retado, rechazado cuando he ido a pedirle la mano de su hija, y todo se ha desatado.
Qué silencio. ¿Sigue dormida? Camino hasta la cama y me siento a su lado, acariciando su rasguño muy mejorado.
—Gisele, cariño. Despierta.
La creo desconcertada cuando al despertar con un bostezo, me mira. Estoy tranquilo, sí, y Gisele lo percibe. Me encuentro mejor. Ya están hechas las maletas; preparados para el viaje de su reportaje ida y vuelta… y la sorpresa para mi petición.
—Hola —le sonrío—. Levántate, voy a llevarte a cenar.
—¿Ahora? —pregunta sorprendida.
—Sí, sales poco y he reservado mesa a las nueve.
Pero hay algo que llama mi atención, las sábanas se mueven. Mi corazón galopa incrédulo, y con voz melosa, susurra:
—Tengo ganas de salir, pero déjame un poco de tiempo...
—Gisele, ¿qué estás haciendo? —Retiro la mano y sonríe. ¡¿Qué demonios?!—. ¿Te estás tocando?
—Estoy hambrienta desde hace varios días y dentro de dos voy a tener el período... Necesitaba saciar mi apetito. ¿O tienes algo para mí?
Dios, no me resisto, la petición tendrá que esperar.
—Ya lo creo —digo tocándola yo ahora—. No seré brusco.
Y sonrío… Me mira los ojos, supongo que buscando signos de mi cambio. Y yo, callo.
—Oh... bien. L-Lo necesitaba.
—Yo también, nena. —Paseo el dedo por su clítoris—. Abre más las piernas.
Me obedece de inmediato y sabe que me mata que lo haga, pocas veces es una chica obediente. Está muy mojada, avivando mi codicia y deseo de ella.
—Voy a probarte. —Se arquea, su cuerpo curvado es espectacular. Y ya no oigo su respiración—. Gisele, respira.
—Se me olvida hacerlo, cuanto me tocas así... Matt, agonizo.
La acaricio en círculos, pero necesito complacerla por los días que no he podido al estar rabioso. Me abro paso entre sus piernas, Dios, la deseo demasiado.
—Hueles tan bien. —Lamo y se lamenta—. Receptiva siempre, me vuelves loco, nena.
Me entierro en ella hasta que gime desesperada, me recreo con su centro, chupándola sin compasión. Me enloquece saber cuánto le gusta, por sus gritos, al tirarme del cabello.
—Matt —jadea y me tira más fuerte del cabello—: más, más, más.
—¿Cuánto más?
—Todo más. No pares, no pares.
No lo hago, no hasta que Gisele se retuerce de placer. Mi interior ruge por estar dentro de ella sin más dilaciones, pero soy paciente, merece todo esto y más.
—Oh, Matt. —Tiembla, estoy a punto de explotar al estar entre sus piernas—. Matt, por favor.
Le doy cuanto pide.
—Gisele —rujo con urgencia, colocándome entre sus piernas. Mierda, sí, mía—, pruébate.
Me acorrala, me abraza. Yo en cada acometida me desespero. Dentro y fuera, aliviando este dolor al no poderla haber tocado por tres días, son demasiados. La amo…, la deseo y quiero en todos los sentidos. Por ello la acaricio con impaciencia, deleitándome con sus pechos, su cintura. Es mía.
—M-Más rápido —se queja buscándome. Maldita sea, cómo me pone.
 «Prepárate, mi Gisele», pienso recordando el anillo.  

Entre risas, nos bañamos juntos, olvidándome del secreto que le oculto desde que nos conocimos, como al resto de mi familia. Ella me hace soñar, estoy feliz y radiante al frotar su cuerpo e imaginar que cada día compartiremos estos baños.
Pero por un momento, el eco de sus palabras me borra la sonrisa.  «No lo harás. Tú me quieres y sabes que me dañarías y no te perdonaría nunca». Y lo he hecho, me he enfrentado a su familia. Disimulo mi malestar, ¿voy a perderla?
No puedo dejarla marchar, por ella y por lo mucho que la amo, hoy decido someterme a cualquier cosa…, incluso a lo que me he estado negando por años… Pero omitiré qué me sucede o cómo mejoraré mi carácter, no tiene porqué salir dañada.
Gisele es mi cura y con su apoyo, sé que podré conseguirlo. Manteniéndola al margen, sin preocuparla más de lo que ya lo hago.
Me tomo la pastilla a escondidas en el baño, pensativo, antes de dirigirnos al destino donde todo puede cambiar entre nosotros.  
¿Querrá casarse conmigo? Le prepararé el anillo en su cajita, rodeado de pétalos de rosas. ¿Podré ser romántico aunque lo odie?  ¿Me aceptará incluso sabiendo que he roto la promesa de no dañarla y he golpeado a su padre?
Le he fallado, pero tiene que estar conmigo. Lo ha prometido.
—No puedo, Matt —susurra sin voz—. Dame tiempo.
Me destroza…

Una noche más he perdido el sueño y lo peor es que Gisele, que duerme, lo hace temblando por lo que ha sucedido entre nosotros. No he sentido tanto miedo nunca, si la pierdo, mi vida no tiene sentido.
Me siento a su lado y mientras trato de calmar sus pesadillas, cojo el teléfono. No puedo seguir así, ha llegado el momento de concienciarme y cuidarme.  
—Soy Matt Campbell —susurro en cuanto descuelgan. Sin importarme que sea madrugada—. Necesito ayuda… Gisele me ha rechazado y no soporto más esta situación.  
Oigo un bostezo.
—¿Qué haces despierto? —pregunta el doctor, desconcertado.
—He peleado con su padre y la he defraudado. Maldita sea, te juro que no quería, pero él no me lo ha puesto nada fácil. Aun así, le he pedido matrimonio a Gisele, cargado de promesas que tienen que ver con mis comportamientos. Pero no ha aceptado el anillo y tiene las maletas hechas para irse —confieso roto, arañando las sábanas que cubren su cuerpo—. He tocado fondo y tengo miedo de que sea demasiado tarde…
Silencio y yo me temo lo peor. Duele demasiado esta situación.
—¿Quieres iniciar el proceso, Matt?
—He de hacerlo por ella, he visto tanto rencor en sus ojos… —Gisele se mueve y yo me callo. No quiero que descubra esta conversación. Finalmente, no se despierta y yo beso su frente, cerrando los ojos, negándome a creer que deje de ser mía—. No duermo ni como apenas. Mis cambios de humor son insoportables y los impulsos que vienen y van pueden conmigo… Y ella no deja de preguntarme qué me sucede.
—Cuéntaselo…
—Es muy duro —digo, desgarrado—. Y no quiero dañarla más, sé que no lo soportará.
—Tranquilo… Tómate media pastilla esta noche y descansa un poco. Y ven cuanto antes por aquí. Empezaremos con nuevos exámenes y si hay que cambiar el tratamiento para que te controles, duermas y las tera…
—Haré lo que sea. Estoy desesperado.
—Solo no puedes, Matt. Recuerda que no es la primera vez que lo intentas.  
—¡Por ella daría mi vida! —Gisele se sobresalta y yo me acuesto detrás, hundiendo la cara en su pelo.  «¿Qué estás haciendo con ella, Matt?»—. En cuanto vengamos del viaje iré a verte y empezaremos de cero. Quiero darle lo mejor. 
¿Viajarás con ella? —cuestiona, ahora más despierto.
—Ha intentado dejarme —susurro, destrozado contra su nuca—. Por ella reconozco que estoy enfermo, que necesito tratarme y hacer frente de una puta vez a mi problema.  Si ella se va... no soy nada
—Lucha entonces por estabilizarte.
—Ya lo he decidido…
Cuelgo el teléfono y rebusco entre mis cosas la pastilla que necesito para dormir. Y, desgraciadamente, lo hago demasiado.
Al amanecer, Gisele no está… Va de camino al aeropuerto al que yo llego derrumbado.
Duele muchísimo pensar que se ha planteado irse sin mí, y la incertidumbre de no saber qué sucederá con nosotros se hace eterna. ¿Se irá sola… o conmigo? 

Continuará en Poséeme... 

*Espero que os haya gustado cada uno de los relatos, he tratado de hacerlo con el mayor cariño <3



8 comentarios:

  1. Increíble, ahora no sé que haré para soportar la espera hasta octubre =( GRACIAS! de verdad Patricia,aprecio mucho que nos consintieras de esta forma a todas tus lectoras,he disfrutado cada uno de los relatos. Me emociona mucho saber por todo lo que ha pasado Matt en la historia, ahora puedo entenderlo mejor =) YA TE DIJE QUE SOY FAN DE LA HISTORIA? no creo que haga falta,lo sabes de sobra verdad? te mando un abrazo con mucho cariño!

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  2. En todos los capitulos nos has esclarecido dudas de matt! Pero este por ser el ultimo y el mas emotivo por la incertidumbre de que va a pasar.... nos deja con la miel en los labios! Gracias por hacer esta espera menos eterna.. un mes y lograremos saber si van juntos o no? Gracias😊

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  3. Ahora despues de leer el ultimo capitulo de poseeme me quedo peor y con mas intriga que antes. Aunque a sido muy interesante leelos,cm q no merece la pena,es una espera tras otra... es para artarse vaya....

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  4. Que bonito. que me gusta este hombre, la quiere muchisimo. me encanta como digo siempre la historia es preciosa con esa pasión e intriga que te hace no parar de leerla hasta el final. Ya estoy deseando que sea el 2 de Octubre para continuar. Mucha suerte y Enhorabuena por el éxito de la primera parte.

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  5. Ya tenemos fecha para el segundo libro y para cuando sale el tercero. Esto es una agonía esperar tanto para el desenlace.

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  6. Genial patricia guapa ,mucha suerte con la promoción de poseeme que ganas ya 1 mes y 1 dia :-D

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  7. Hola por aquí:

    Sin todavía tener la versión de Matt sobre el tema del enfrentamiento con los padres, o mejor dicho con el padre de Gisele, yo siempre le di la razón a Matt. No apruebo el que le pegue, eso nunca, pero le comprendo. Realmente este señor y su hermano son los dos unos impresentables y no se dan cuenta de que Giselle ya está crecidita como para que el hermanito se chive a los papas y estos vengan corriendo a castigar a su hija porque no se ha portado como el buen señor quería. Y la gota que colma el vaso es que tambien llama a su ex novio, el cual me dirás que porras pinta puesto que esa relación esta rota y él lo sabe. El caso es que entre todos contribuyen a que la relación de esta pareja sea difícil casi rallando lo imposible, solo los padres de Matt los apoyan y asi realmente es muy difícil mantenerse cuerdo.
    Cuando leí Provocame y vi la manera en que este señor le provoca, le desautoriza, le humilla,su intolerancia...lo primero que pensé es que yo también debo ser bipolar porque también le habría dado a ese señor un buen bofetón el cual se tiene bien merecido por cierto. Y el caso es que ahora leyendo esto me afirmo mas en mi postura, el bofetón se lo tiene merecido y ojala Gisele lo entienda así.
    Pero son muchos a malmeter en esta relación, no solo están los padres, Scot o el ex novio sino Rosanne y la zorra de Alicia que esa es la peor de todos. El niño desde luego no es de Matt y aunque lo fuera él solo tiene obligación de hacerse cargo de él no de casarse con una mujer que lo ha engañado con otro y aunque no hubiera sido asíl, ella tiene que entender que Matt se ha enamorado y enamorado de verdad. El momento en que Gisele recibe esa bofetada es uno de los momentos en que yo me enfade mas en Tiéntame y ahora leyendo la manera en que Matt las enfrenta a las dos y las habla, tengo que decir que me he quedado satisfecha.
    Y bueno que decirte, contando los días hasta ese 2 de octubre en donde veremos si Gisele se marcha sola o no.

    besitos.

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  8. Dios me a encantado....Lo conoci x medio de un amig y lei la muestra en la aplicacion de mi celular y lo compre....Pero sbes me hubier gustado un poco mas de realismo....En el segundo...Me refiero el respondiendo a el beso de Amanda...Para que se sintiera ms culpable....Esperare con ansias locas el tercero....Gracias un fans mas desde CARTAGENA-COLOMBIA

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