miércoles, 6 de agosto de 2014

La otra cara de Tiéntame. Capítulo 5.

Os dejo un nuevo relato de La otra cara de Tiéntame. El de hoy es más bien cortito, así que actualizaré brevemente el siguiente. ¿Tenéis ganas? ¡Vamos a ello! Ya son cinco...
He creado un espacio en la parte superior del blog donde encontréis todos los relatos. 
*Recordatorio: La otra cara de Tiéntame son mini relatos en los que de modo ampliado y con todos los detalles podéis encontrar en La chica de servicio, I. Tiéntame. El primer libro oficial de la trilogía. 
En estos capítulos cortos habrán partes recortadas o escenas omitidas por lo que comento arriba: Es un aperitivo de lo que encontrareis en la apasionante historia de Matt y Gisele. 
A diferencia de Tiéntame, aquí podremos leer los momentos más relevantes de la primera parte de la trilogía, pero narrado desde la perspectiva del protagonista masculino: Matt Campbell. 

Esto es La otra cara de Tiéntame.
                               
¡Vamos por el cinco!



5. 

Tomo el primer vuelo que puedo, pero al llegar, me he dado cuenta de que no es suficiente. La necesidad de fundirme con Gisele, de dormir abrazado a ella, que se aferra a mi cuerpo casi sollozando, me ha podido. ¿Qué es todo esto? 
—Está aquí, ha vuelto —me susurra.
—Sí.
—Le he extrañado —añade poco después.
Sus ojos me dicen que hay más, su boca se niega a confesar. ¿Sólo la une a mí el deseo y nuestro pacto económico? No puedo más, ya no sé contenerme cuando se trata de ella.

—¿Matt? —Me incorporo al oír la voz de Karen tras la puerta.
—Pasa.
Entra y se sienta a mi lado en la cama. Sé que viene por lo ocurrido hoy con Gisele. Nos ha pillado juntos en su habitación, mientras ella lloraba por una de mis extrañas reacciones.
—Hijo, necesito que hablemos —dice Karen.
Asiento. Le debo una explicación y sobre todo una disculpa.
—¿Qué ha pasado con Gisele? —pregunta afectuosa.
Suspiro. ¿Cómo empezar? Es todo tan extraño y complicado.
—Karen, Gisele y yo tenemos algo. Y debo reconocer que no me he portado bien con ella.
Apesadumbrado, pienso cómo se lo tomará. Karen siempre me apoya, aunque en esta ocasión no lo merezco.
 —Cuando Gisele llegó a la casa —continúo—, la deseé nada más verla. Se la veía tan alegre, a la vez que tan desobediente, que me dejé llevar por los impulsos. Estaba pasando un mal momento con Alicia y ya el primer día, apenas durante los primeros minutos, le dije a Gisele lo que quería de ella. 
Karen se sorprende, pero no deja de acariciarme, con la ternura de la verdadera madre que es para mí. 
—La acorralé entre la puerta y mi cuerpo y la toqué sin su permiso. Por favor, no me preguntes qué me pasó, porque no lo sé. Soy consciente de que eso fue cruel por mi parte, pero había tenido un día horrible con lo de Alicia y llegó esa joven, desafiándome... Quise desquitarme, pero fue un gran error. Estaba fuera de mí.
Sus ojos se abren de asombro ante mi vergonzosa confesión, pero con un suave apretón me alienta a continuar. 
—Gisele huyó de mí, pero por la noche entré en su habitación y, con mi insistencia, conseguí que se me entregara. —Me paso la mano por el pelo, atormentado—. A pesar de todo, me recibió bien, y lo hace cada vez que la busco... Bueno, en realidad tenemos un pacto, pero ese detalle me gustaría que quedase entre ella y yo. 
Me atrevo a mirarla y sé que la he decepcionado.
—Karen, lo siento, sé que ésa no es la clase de educación que tú y William me habéis dado, pero no sé qué mierda me pasa con Gisele.
—El día de tu cumpleaños, cuando rompiste el jarrón, estabas con ella, ¿verdad? —Yo asiento, sorprendido—. ¿Qué ha ocurrido hoy?
Otro de mis ataques...
—Ya sabes cómo reacciono cuando siento que algo se me va de las manos. No quiero hacerlo, pero no encuentro otro modo de tranquilizarme. Hoy Gisele me ha dicho que no estará mucho tiempo aquí. No me lo esperaba. 
—Sí, así es —confirma Karen, destrozándome—. ¿Cuál es el problema, Matt?
Me levanto frustrado.
—No quiero que se vaya —confieso, mirando a través de la ventana—. No me preguntes por qué, porque ni yo mismo lo sé. Sólo sé que me siento bien con ella, que me hace sentir vivo... Añoro la alegría que desprende. Creo que me estoy obsesionando con esa chica y eso no es nada bueno, pero no tengo forma de detenerlo.
—¿Y ella, hijo? ¿Qué siente?
«Nada», respondo mentalmente, maldiciéndome.
—Creo que sólo deseo. Sé que le gusto y que se siente bien a mi lado, pero me parece que no hay nada más. Gisele está aquí porque necesita el dinero para pagarse los estudios. En realidad, nada la retiene —reconozco con pesar—. Por otro lado, yo tampoco sé qué es lo que quiero de ella, o cuánto tiempo lo querré.
Karen se me acerca y me aprieta el hombro, dándome fuerzas.
—Cielo, aclárate y piensa por lo que crees que vale la pena luchar. Tal vez Gisele pueda hacerte cambiar. Hoy no sólo la he visto asustada, también preocupada, y era por ti.
En este momento, la veo en el jardín de abajo, hablando por teléfono.
—No le hagas daño, parece buena niña. Y, sobre todo, no te hagas más daño a ti mismo… Es preciosa.
Karen también la está mirando.
—Verla llorar me ha desarmado —susurro—. Aun así, ella me ha consolado a mí. Me ha abrazado con una ternura…, con tanta desesperación. Me he sentido avergonzado de mi comportamiento. Karen, está tan llena de vida y de alegría. Me entiende como nadie lo ha hecho antes, aparte de vosotros.
—No la dejes marchar, hijo —dice, aumentando la presión en mi hombro. La miro y sonríe—. Me gusta ver cómo te planteas las cosas. Me encanta tu forma de hablar de ella.
Hay algo más en Gisele, hijo, sé que lo hay. Ella se preocupa por ti y tú por ella. Con Alicia nunca te he visto así.
—Es diferente. Pero Gisele teme que la vayas a regañar. No lo harás, ¿verdad?
Karen niega sonriendo. Parece ocultar algo que a mí se me escapa, ¿qué será?
Vuelvo a mirar por la ventana, Gisele ahora está sentada en el banco y veo cómo me espía de reojo, derrochando simpatía. ¿Qué voy a hacer con ella?
Me doy la vuelta, sonriendo. Me tiene impresionado.
La charla con Karen me deja aún peor de lo que estaba. No sé qué hacer y, para colmo, cuando voy a mi despacho, llega Alicia.
—Cariño, parece que no te alegras de verme —dice, mientras permanecemos sentados frente a frente, como dos extraños—. ¿De verdad quieres hacer algo para salvar lo nuestro?
—Alicia, creo que esto tiene que terminar aquí. Ambos sabemos que jamás volveré a  confiar en ti. Tampoco entiendo cómo he podido creer que podría fiarme de Sam. Mi amistad con él acabará en cuanto lo vea, al igual que lo nuestro muere ahora mismo. No puedo seguir con esto, he sido un idiota.
Ella rodea el escritorio y se apoya en él, entre mis piernas.
—¡No! ¿Es por la mujer a la que le pagas para tener sexo? —Su imagen irrumpe en mi mente sin previo aviso, sobre todo al tener a Alicia frente a mí en la misma postura en la que Gisele estuvo días atrás—. ¿Quién es? 
—No tiene que ver con ella, esto es entre tú y yo. Aquí ya no hay nada que hacer. —Sonríe perversa y adivino qué va a hacer—. ¡No! No quiero que me toques. No quiero juegos. Aquí termina todo, tanto si te gusta como si no. Ahora, vete, por favor.
—¿Qué te da ella que no te dé yo? —pregunta con altanería—. ¿Esto?
Su pie se posa en mi virilidad y ante mí reaparece la viva imagen de Gisele. Tan perfecta y hermosa
—Tú no eres mi dueño —me dijo en ese momento, provocándome, mientras deslizaba el pie derecho por encima de mi pantalón—. Tú eres mi jefe, que es muy diferente.
Mis ojos se cierran al sentir cómo con su pie traza eróticos círculos sobre mi masculinidad, ya excitado. Sin ninguna vergüenza, me coge la mano y se la mete dentro de la braguita.
Gime.
—Ya está mojada para mí. —Me puede, se mueve y pierdo la cordura. Gisele es especial—. Este pie me está matando.
—¡Ah! —jadea, al notar cómo mi dedo se introduce en ella con soltura. Está preparada, receptiva. Gimo—. Hmm, qué salvaje… me gusta.
Se tumba lentamente hacia atrás, sin apartar el pie de mi miembro. Provocándome, excitándome… ¡Un momento!
Cuando abro los ojos, veo que no es ella quien me toca. Alicia está frente a mí, besándome con pasión. Yo le estaba devolviendo el beso con la misma entrega, creyendo, pensando que era Gisele. Me levanto y la aparto con repulsión. ¿Cómo me he dejado llevar por un puto recuerdo?
—¡Basta! —grito, sintiendo asco de mi propio comportamiento. ¿Cómo se ha podido colar Gisele en mi mente de esa forma? Me enferma mi debilidad por ella—. ¡Alicia, vete!
—Matt, tienes que saber una cosa. —¡No! ¡No! ¡No!—. Estoy embarazada y no sé si es tuyo o de Sam… Ahora no puedes dejarme. Sabes que lo más probable es que tú seas el padre… Él y yo, en fin, no fue más de…
Ya no la oigo, únicamente pienso en Gisele, ¿romperá nuestro pacto al enterarse de esto?
Un instante después he perdido de nuevo el control. La sensación de vacío me inunda. Sé que no me lo perdonará. 
¡Es lo mejor, joder! ¡Que se vaya!
Sin embargo, le pido lo contrario. 
 


¿Qué os ha parecido las confesiones a Karen? Matt se va abriendo... <3 

7 comentarios:

  1. precioso!!! es horrible la espera de todo el proyecto... pero es precioso..... gracias por compartirlo...besitos y saludos desde Colombia

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  2. ¡Me encantó!
    Saber lo que Matt habla sobre Gisele con Karen, por fin se abre un poco con ella para confesarle lo que siente y piensa de Gisele U.U... MUCHAS GRACIAS por este capítulo ;)

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  3. ohh que bonito!!!!! pero se me ha hecho cortitooooo pero como siempre me emociona como escribes.espero que no tardes muxo que muerooo jejeje muxos besitos preciosaaaaa

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  4. Bello!! Pero no deberías de tardar tanto tiempo en subir cada capítulo, la espera es insoportable! Saludos! 😢😘

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  5. ME gusto muchoooooo.... cuando sale el 6to? *-*

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  6. Hola por aquí:

    La verdad es que cuando leí este momento en que Matt habla con su madre desde el punto de vista de Gisele me quede con ganas de saber que habría pasado durante esa conversación y que se habrían dicho porque a mi me quedo mas que claro que Karen vio algo que la agradó y a partir de ese momento miró a Gisele de otro modo. Y ahora lo comprendo Karen vió por fin el amor en los ojos y actitud de Matt incluso cuando él todavía no era capaz de verlo, supo ver que Gisele era distinta y buena para él.
    Lo que mas me gusta es la sinceridad de Matt ante su madre, no le oculta nada ni su atracción por ella ni las actitudes equivocadas que ha tenido y eso demuestra que detras de ese hombre herido y enfermo se oculta una gran persona por el que merece la pena luchar. Ojala Gisele sepa eso a la hora de responderle si o no en el siguiente libro.
    Me gustan estos puntos de vista de Matt nos haces conocer mejor al personaje y nos das momentos perdidos como el de Alicia con él, una Alici que sabe de sobre que su relación no está basada en el amor sino en el sexo y eso es lo que pretende. Luego cuando no la funciona esgrime la excusa del hijo para atarlo mas a ella. Al final ya sabemos que consigue que la perdone, aunque nunca entendí muy bien eso por parte de Matt, pero no consigue nada mas de él.
    Besos

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  7. Uffff cuanto sufro con Matt!! Gracias por estos relatos!

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